Tu hijo no es Messi. Y no pasa nada
Por el Equipo CoachBase OR
Llevamos años en el fútbol base, como entrenadores y como coordinadores. Hemos visto niños llorar por perder una final y, a los diez minutos, estar riéndose con una bolsa de pipas. Y hemos visto a padres que tres días después seguían enfadados por ese mismo partido.
Ahí está el problema. El niño ya ha pasado página. El que no la pasa es el adulto.
El número que nadie quiere oír
En España hay unos 100.000 juveniles federados. Según los datos que dio la Asociación de Futbolistas Españoles en 2019, llegan a Primera o Segunda unos 400. El 0,4 %.
Cuatro de cada mil. Y eso contando solo a los que han aguantado hasta juveniles, que ya son los buenos.
No lo decimos para quitarle la ilusión a ningún niño. Que sueñe con ser futbolista está muy bien; a su edad todos soñábamos. Lo decimos para los adultos. Porque una cosa es que sueñe el niño y otra muy distinta es que el padre haga planes con ese sueño.
Cuando el sueño es del padre
Cada fin de semana se repite la misma escena en cualquier campo. Un padre pegado a la valla dando instrucciones que contradicen las del entrenador. Otro contando los minutos que juega su hijo y los que juega el de al lado. Otro discutiendo con un árbitro que tiene dieciséis años.
Y después, el viaje en coche. El análisis del partido, jugada por jugada, a un niño de nueve años que solo quiere merendar.
Hay familias que viven el fútbol de sus hijos como una inversión. Como si el niño fuera la salida a los problemas de casa. Eso es injusto, y la primera víctima es el niño: nadie puede jugar tranquilo cargando con el futuro de su familia a la espalda.
Los psicólogos del deporte lo llaman proyección. El Dr. Alejo García-Naveira lo explica así: muchos padres vuelcan en la experiencia deportiva de sus hijos sus propias expectativas o frustraciones. El deporte deja de ser un juego y pasa a ser un examen que se repite cada sábado.
Lo que dicen los que saben
No lo decimos solo nosotros. La psicóloga del deporte Patricia Ramírez lleva años explicando que el padre es, ante todo, un modelo: lo que hace en la grada es lo que su hijo aprende que está bien. Por eso lo primero que pide a las familias es que controlen sus emociones durante el partido y respeten al entrenador, al árbitro y al rival.
Pep Marí, que fue psicólogo del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat durante 28 años, titula sus charlas para familias «Ser solo padre». El título ya lo dice todo. Para él, los valores no se enseñan con discursos, se contagian con el ejemplo de cada día. Y un padre que quiere ser a la vez entrenador, ojeador y representante deja de hacer lo único que nadie más puede hacer por su hijo.
Lo que nos cuesta a todos
El resultado se ve en los números. Un estudio de las universidades Pablo de Olavide y de Huelva recoge que el 48 % de las niñas y el 33 % de los niños dejan el fútbol al llegar a la adolescencia. No todos lo dejan por la presión, claro. Pero pregúntale a cualquier coordinador y te dirá que muchos de los que se van no estaban cansados del fútbol. Estaban cansados de lo que había alrededor.
En Barcelona, la Fundación Brafa hizo una campaña con un título que lo dice todo: «Papá, no vengas a verme jugar». Que un niño llegue a pensar eso debería hacernos parar a todos.
Lo que sí depende de las familias
No escribimos esto contra los padres. La mayoría acompaña bien: trae al niño, anima y se va a casa. De esos no se habla porque no hacen ruido.
Escribimos para los que todavía están a tiempo. Y lo que pedimos es poco:
- En la grada, animar. Nada más. Las instrucciones las da el entrenador.
- En el coche, una sola pregunta: «¿Te lo has pasado bien?».
- Los minutos, hablarlos con el entrenador. En privado y entre semana, no en la valla ni por WhatsApp a medianoche.
- Al árbitro, respeto. Muchas veces es otro chaval que también está aprendiendo.
- Y si el niño quiere dejarlo, escucharle. Antes de enfadarse, preguntar por qué.
Para qué sirve el fútbol base
El fútbol base no es una fábrica de profesionales. Es un sitio donde un niño aprende a ganar y a perder, a esforzarse, a esperar su turno en el banquillo y a celebrar el gol de un compañero.
De nuestros jugadores, casi ninguno será futbolista. Pero todos van a ser adultos. Y si dentro de veinte años recuerdan estos años con cariño, habremos hecho bien nuestro trabajo, los entrenadores y las familias.
Tu hijo no es Messi. Es tu hijo, y con eso basta.
Fuentes
- Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), jornada de octubre de 2019, recogido por Golsmedia: https://golsmedia.com/futbol/juvenil/2019/10/03/04-futbolistas-juveniles-llegan-jugar-primera-segunda/
- Dr. Alejo García-Naveira, psicólogo del deporte, en ¡Hola! (junio de 2025): https://www.hola.com/padres/20250604835753/experiencia-deportiva-hijos/
- Patricia Ramírez, «Qué esperar de los padres en el deporte de sus hijos», Para Todos la 2 (TVE), abril de 2017: https://upadpsicologiacoaching.com/patricia-ramirez-los-padres-en-el-deporte-de-sus-hijos/
- Pep Marí, charlas «Ser solo padre» y conferencia en La Garriga (2015): https://www.elcatllar.cat/es/2025/02/charlas-psicologia-deportiva-pep-mari/ · https://enclaveculer.com/pep-mari-los-valores-te-hacen-ganar/
- Campaña «Papá, no vengas a verme jugar», Fundación Brafa, y datos de abandono (universidades Pablo de Olavide y de Huelva), recogido por COPE (abril de 2025): https://www.cope.es/emisoras/catalunya/noticias/papa-vengas-verme-jugar-impactante-campana-denuncia-presion-familiar-sufren-pequenos-futbol-20250422_3137311.html